Los símbolos más representativos del Camino: la concha de vieira

Los símbolos más representativos del Camino: la concha de vieira

La concha identifica desde hace más de mil años al caminante que, una vez finalizado el Camino de Santiago, regresa al lugar del que ha partido. Tanto es así que el logotipo actual del Xacobeo es una especie de concha con forma estrellada, aunque cada Año Santo adquiera una forma diferente.

Mientras que el origen de las flechas es claro y reciente, las teorías y mitos que explican el origen de la concha peregrina son muy numerosos y antiguos.

Se dice que, en un principio, era empleada para que los peregrinos pudiesen demostrar que habían visitado Compostela. Cuando llegaban a la ciudad, además de recibir un pergamino acreditativo, se les obsequiaba con la concha, el sombrero y la capa por haber concluido su peregrinaje.

La teoría más conocida defiende un uso meramente práctico. La concha de este molusco tan común en Galicia podría haber sido empleada para que los peregrinos bebiesen agua de los manantiales, ríos y fuentes que encontraban a su paso. Haría, nada más y nada menos, que la función de un vaso.

Algunas personas ven la concha peregrina como la pata palmeada de una oca, que simboliza en muchas tradiciones antiguas el reconocimiento iniciático. Otras, como un símbolo de Venus, la diosa del amor. En la famosa pintura de Boticelli, este la representa encima de una concha de vieira, representando el renacer, la resurrección y, por tanto, la superación del egocentrismo y la muerte para dar paso al auténtico yo. Esta teoría se vincula estrechamente a lo que muchos sienten cuando finalizan su peregrinaje y se descubren a sí mismos.

Desde un punto de vista religioso, la relación entre la concha de vieira y el Camino se explica afirmando que los surcos de la misma representan los dedos del Apóstol Santiago y las obras buenas. Por esta razón, quien la llevase consigo debería someterse a los mandamientos del cristianismo. Además, también existen una infinidad de leyendas basadas en los milagros del Apóstol.

En cualquier caso, a pesar de que el origen no esté nada claro, nadie duda que todo peregrino que finaliza el Camino, acaba vinculado de una manera especial a la Concha de Santiago. Igual que la flecha, se convierte, desde el comienzo del Camino, en un símbolo y una referencia habitual que le orienta y le informa de la distancia que resta para alcanzar su objetivo: Santiago de Compostela.